Posts Tagged ‘Cosmopolis’
  • Review ‘Cosmópolis” en SITGES ’12 — 4 de 5 Estrellas
    David Cronenberg, ya convertido en un autor total capaz de cualquier cosa que se proponga, decide hacer una reflexión extensa, compleja, dura sobre el capitalismo y su caída en su Cosmopolis. Utilizando como herramienta a un Robert Pattinson entregado a las últimas consecuencias, la película se interna en el mundo autista y frío de una limusina, representación final de un sistema financiero global, y lanza preguntas (algunas sin respuesta) mientras un grupo de personajes van paseando por ella, al mismo tiempo que el mundo del protagonista se desmorona. 
    Exceso. Eso es lo que se vive en un mundo donde no tienes suficiente con comprar el cuadro de una capilla histórica, sino que también QUIERE la capilla. No solo se pierde el valor del objeto, sino que también de cualquier sentimiento, o persona. Se habla, se sugiere unos recuerdos a la realeza, también aséptica y aislada del mundo real. 

    Esa mirada y sonrisa mordaz de su protagonista, la tranquilidad mientras fuera estalla una guerra. Bastante fácil identificarse con los que están fuera, intentando hacer al hombre poderoso reflexionar, ¿no? Pero a él le da igual; él quiere ir a cortarse el pelo, porque lo necesita. Lo quiere. Nada más importa. El mundo se va a la mierda, y el tito David sabe bien por qué. 

    La pasividad de Cronenberg en su manera de contar las cosas se nota en el pesado ritmo que aparenta su estructura. No es una película fácil, está excesivamente dialogada y tira mucho de concepto y metáfora. Casi en exceso. Pero cuando el canadiense loco se excedía poniendo vaginas en pechos para representar el control de la televisión no nos quejábamos, ¿no? Puede que sin chicha o sangre, el exceso no sea tan divertido. Y ahí difiero. 
    Pattinson está genial, construye el personaje a través del autismo y casi el Asperger, un ser cruel, sin alma, que se da cuenta lo incapaz de leer el mundo que es. No puede, fracasa, y se entrega a la autodestrucción. Como bien le dice un personaje en un momento del film, “hasta para destruirte y caer tienes que ser más que los demás, el mejor en ello”. Exceso. ¿veis? El tándem Pattinson-Cronenberg nos puede dar tantas alegrías como el que tuvo (tiene) con Mortensen. Ya podéis comenzar a tirarme los platos a la cabeza. 

    La diversión de Cosmopolis es inexistente, es un título depresivo, extraño en su estructura y extenuante. Cansa, pero en diferentes sentidos; o te atrapa y te fascina, o te aburre y destruye. No es fácil entrar en ella, ni difícil salir. Es una nueva tuerca a un estilo que está buscando, de nuevo, una nueva voz. Tuvimos etapa sexual-gore, otra comercial de terror, una psicológica y una de thriller clásico. Cronenberg vuelve a girar, larga vida a su carrera, salga la sangre y la carne que tenga que salir. 
    Lo mejor: Pattinson y la cruel mirada a la caída del sistema.

    Lo peor: su excesivo epílogo.
  • Review a Cosmopolis por Filmcrave.com

    Dos citas que casi simboliza la premisa de la película: “Estoy buscando más”. y “La vida es … demasiado contemporánea”. Definitivamente es un gusto adquirido para los fans del estilo del director. Un muy rico Eric Packer (Robert Pattinson) se está moviendo alrededor de Manhattan para tener un corte de pelo con una limusina de alta tecnología y guardaespaldas.



    Definitivamente buen ritmo de la película con toques sutiles del director con su hábil dirigir. La comunicación es la clave para disfrutar de esta película, el resto iba a suceder, se puede sentir en todas las películas excelentemente ejecutadas. Sorprendentemente se ve a otra persona en Pattinson, sincero y exasperante se ajusta al papel.

    Escenas de pocos momentos robados eran las conversaciones en la escena final con Giamatti y Samantha Morton (Vija, asesor jefe de Eric) El guión es la verdadera estrella de la película con comillas: “¿Por qué estás aquí?” y “Su vida entera es vigilia de contradicción”. (Paul Giamatti como Richard conocido como Benno), “La mentira es un escándalo, pero todos lo hacemos.” “No pasa un minuto de su vida preocupándose por los demás”. “Esperar y aprender” (Eric).

    Tantos temas que están ahí si se observa de cerca, como la falta de pasión en el matrimonio (Sarah Gadon como Elise), clases sociales (el taxi simbolizado), la actitud de la juventud (escena rave), empleado esclavo interpretado por (Benno), el aburrimiento / buscar el cambio porque su condición de tener todo (Eric), tecnología / futuro (debate con Vija), el mal de dinero (rata simbolizada / oficina = limusina / día chequeos médicos), la falta de liderazgo (“Pensé que eran objetivos más estimulantes “), violencia (hablar de las armas con diferentes personajes), muerte (debate con Jane) y la cordura.

    Cosmópolis es un drama de reflexión que necesita múltiples visionados para comprender plenamente su pequeña grandeza. A veces la simplicidad es la belleza.

  • Review de Videodromo sobre Cosmopolis
    David Cronenberg posee la cualidad de transformar la carrera de los actores con los que trabaja, comoejemplos evidentes tenemos a James Woods, Jeremy Irons, Christopher Walken, Jude Law, Michael Fassbender o Viggo Mortensen. Además, les pide a todos ir al límite de sus posibilidades como interpretes, y ninguno duda en hacerlo. Pues eso es lo que ha hecho una vez más, esta vez ha sido el turno del actor crepuscular de ROBERT PATTINSON, que le ha ofrecido el papel de su vida, el que le desencadene de la atadura a la famosa franquicia, y nos sorprende demostrándonos que puede hacer papeles serios, ya que está inmenso haciendo de Eric, un as de las finanzas, un hombre visionario con un cierto puntito, como todos los genios. Se entrega por completo a este proyecto y sale más que airoso. Es más el joven actor británico en las secuencias finales les recordará al James Woods más entregado a la causa con pistola en ristre.

    Es imposible que un cineasta de su talla y talento haga un largometraje en el que deje indiferente al patio de butacas.  “Cosmopolis” les gustará o la odiaras, no hay término medio.  Considero que el filme es tan genial como necesario. Es el realizador ideal para llevar este libro a la gran pantalla, al igual que pasara con ‘El alumerzo desnudo’.  Se apodera por completo del material literario homónimo propiedad de  Don DeLillo, vampirizándolo a tal grado que llega a cambiar el final y lo mejora, inclusive parece que esos diálogos han sido escritos por él.  Lo digo porque en el resto de metraje encontrarán multitud de frases literalmente sacadas del libro. Pero es más, se permite introducir elementos típicos de su filmografía como la somatización o la identidad, como en la secuencia del tacto rectal.
    Este curioso largometraje nos muestra una Gran Manzana convulsa, en pleno estado de agitación. Parece que la era del capitalismo se acerca a su fin. Eric Packer, un chico de oro de las altas finanzas se mete en una limusina blanca. Mientras una vista del Presidente de los Estados Unidas paraliza Manhattan, Eric tiene una obsesión: cortarse el pelo en su barbero al otro lado de la ciudad. A medida que pasa el día, el caos se instala, y el observa sin poder hacer nada como su imperio se colapsa. Además está seguro de que alguien va a asesinarle. ¿Cuándo?, ¿dónde? Está a punto de vivir las veinticuatro horas más decisivas de su vida.

    El primer hecho que chocará a muchos es que prácticamente toda la acción tiene lugar dentro del enorme coche. Algunos podrán pensar a la salida que es aleatorio o arbitrario la gran variedad de personajes que se van sucediendo en la narración, sólo comparable con la que Jackson Pollock daba sus pinceladas en sus obras o con la que Mark Rothko coloreaba sus obras. Es decir, ninguna. Existe una precisión casi matemática en como van apareciendo esos personajes en la vida de Eric y que cada uno posee una pieza del puzzle, es decir, de su destino. Es impresionante su agudeza a la hora de elegir el reparto de sus películas.

    Todos, y cuando digo todos, es que no hay nadie que no esté perfecto en esta película, desde su protagonista pasando por Juliette Binoche que da vida a una comerciante de arte y amante del lujo, el sexo rápido y el dinero o a esa gran actriz llamada Samantha Morton, que este caso se mete en la piel de una gurú de la economía mundial que vela por las decisiones económicas de las finanzas de Eric. Su rol es verdaderamente fascinante. Mención especial se merece Paul Giamatti que compone un personaje trasgresor llamado Benno Levin y nos muestra su maestría como actor una vez más.

    Tras esa incursión un tanto teatral que supuso “Un método peligroso”,parece que Cronenberg regresa al territorio de la fantasía porque consigue darle un halo de misterio e irrealidad al mundo que rodea a Eric, y sobre él construye su visión, su crítica sobre la sociedad actual, el sistema económico y a dónde nos va a llevar este capitalismo feroz que impera en estos momentos. 


    Me parece muy ingenioso el uso del mito de Ícaro y su paralelismo con el personaje central de la obra. Otro de los méritos es que nos devuelve a un Howard Shore barroco e inquietante tras sus orquestales pasos por la Tierra Media, absolutamente tecnologizado, que nos recordará de inmediato a sus primeros trabajos con el realizador canadiense. En este punto quiero hacer una especial mención sobre el rap escrito por el propio Don DeLillo con música sufi, es tan curioso como pegadizo, saldrán de la sala con él en la cabeza.


    Una vez más el realizador canadiense como si se tratara de un pintor expresionista abstracto busca generar emociones en el público expectante que paga por ver su cine. Se nota que disfruta huyendo de la narrativa convencional al usar lentes que exageran el tamaño del interior de la limusina y de paso imprimen un aura de irrealidad al escenario. Y por supuesto, no duda un instante en colocar a los actores en situaciones tan curiosas como surrealistas, no de forma arbitraria porque posee un sentido y un simbolismo preciso. Personalmente tengo muchas ganas de volverla a ver.   via
  • Captura Detras de Camaras Cosmopolis DVD Frances
    Capturas y Sneak Peek, imágenes BTS en el DVD Francés de Cosmopolis
  • REVIEW — “Cosmópolis”: Perfecta asimetría
    David Cronenberg continúa escalando puestos como director, adaptador de textos poéticos e incendiarios y retratista sutil de su tiempo. Incómoda pero veloz, “Cosmopolis” es la primera gran película acerca de lo que está pasando.

     

    La trayectoria de David Cronenberg ha sido la de alguien dispuesto a escarbar siempre más, como una codicia creativa y acelerada que muchos han equiparado con los delirios de un cineasta anclado en la confianza de sus propias estéticas. Erik Packer  desea desde al comienzo de Cosmopolis un corte de pelo, y ese capricho de niño rico preocupado por su apariencia sumerge al protagonista y al espectador en un vórtice onírico y pre-apocalíptico que lo es más, en ambos sentidos, por ser tan contemporáneo. Es el exceso de contemporaneidad lo que machaca la vida, apunta el personaje de Juliette Binoche en uno de los secos y a la vez increíblemente generosos y ambiguos diálogos, heredados de la novela de Don DeLillo, publicada en 2003.
    La herencia que el joven y yuppie Packer rechaza se revela como la de unas responsabilidades que Cronenberg asume en su lugar, volviéndose más comprometido que nunca con su época: se entiende “Cosmópolis” en la medida de una fantasía ci-fi, de exquisita factura, que acontece en la limusina/nave espacial de ese personaje del que nunca se sabe realmente qué siente; pero también como una tela manchada —las alusiones a Pollock en los créditos de inicio— por todas las vergüenzas de un orden social que amenaza con desestabilizarse. Y es en ese desequilibrio donde Cronenberg, como a lo largo de toda su filmografía, persigue la belleza y la rima asonante, ejercicio que ya bordó a través de los ecos de un psicoanálisis decadente en ‘Un método peligroso’ 2011. Pues la asimetría es tan hermosa como necesaria, anuncia Paul Giamatti, cuyo papel ofrece todos los sentidos de la película y de la historia original.
    Un debate artístico y político que convierte a Packer en un nuevo Hans Canstorp: alguien que, en un lugar cerrado, asiste sin estupor al derrumbe del mundo y al contagio de esa fatalidad en su propio destino. Desconcierto que se entrelaza con la sosez de Pattinson, un actor discutible, pero idóneo para representar una juventud, la de una generación y unos ideales, que se vuelve forzosamente sobrevalorada, vieja y prescindible. En su físico rocoso Cronenberg esculpe los vacíos de nuestras obsesiones tecnológicas y financieras, fundadas sobre la nada, y lo contrapone a la sexualidad de los tacones sobre las pantallas, de las conversaciones entre botellines de agua y tactos rectales, de la metáfora obvia —las ratas— contrapuesta a un final abierto que no es tal cosa. “Cosmópolis” es una obra cerrada que deja en manos del espectador la valiente obligación de decidir no qué sucede, sino qué desearía que sucediera. En el mundo imaginado por DeLillo y en éste.

    traduccion

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